El Gigante de Arroyito explotó en júbilo cuando Ángel Di María, el hijo pródigo, selló la victoria de Rosario Central sobre Newell’s Old Boys con un golazo de tiro libre. El clásico rosarino, un partido cargado de pasión e historia, tuvo un nuevo capítulo memorable gracias al zurdazo mágico de 'Fideo'.
Un gol para la historia
Corría el minuto 36 del segundo tiempo cuando Di María se paró frente a la pelota, con la responsabilidad de un tiro libre lejano. La expectativa era palpable en el aire. El campeón del mundo, con la precisión que lo caracteriza, envió un misil teledirigido al ángulo superior izquierdo del arco defendido por Juan Espinola. El arquero de Newell's nada pudo hacer ante la potencia y colocación del disparo.
El gol desató la locura en la tribuna Canalla. Di María corrió a celebrar con su familia, quienes lo alentaban desde un palco. En la euforia del momento, se quitó la camiseta, ganándose una tarjeta amarilla, pero la sanción fue lo de menos. La ovación ensordecedora y la emoción en el rostro del jugador lo decían todo: un sueño cumplido.
Reacciones y repercusiones
El gol de Di María no solo significó la victoria en el clásico, sino también un golpe anímico para Newell's. La reacción del técnico leproso, Cristian Fabbiani, fue captada por las cámaras. Un gesto de resignación y admiración, un resoplido de impotencia al ver la pelota en la red. "Mirá vos", se le escuchó decir. El 'Ogro', visiblemente afectado, no compareció a la conferencia de prensa posterior al partido.
Este clásico quedará grabado en la memoria de los hinchas de Central. El regreso de Di María, tras una exitosa carrera internacional, ha revitalizado al equipo y ha ilusionado a la afición. El gol ante Newell's es la confirmación de que 'Fideo' ha vuelto para dejar su huella en el club de sus amores.
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