Sismo de magnitud 4.1 en Oaxaca: análisis de actividad sísmica en México el 12 de febrero de 2026

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El 12 de febrero de 2026, se registró un sismo de magnitud 4.1 en la región de Oaxaca, México, según el Servicio Geológico de México. Este evento se produce dentro del patrón de actividad sísmica que caracteriza a la zona de la costa oeste del país, donde las placas tectónicas interactúan constantemente. Los datos del sismo indican que el epicentro se ubicó a 105 kilómetros al noroeste de Puerto Escondido, Oaxaca, con una profundidad de 18.2 kilómetros.

Contexto geológico del área

El Oaxaca es un estado estratégico en la dinámica tectónica de México, ya que pertenece a la zona de transición entre la placa continental de la península de Yucatán y la placa de Cocos. La interacción entre estas dos placas genera un alto potencial para eventos sísmicos. Los científicos explican que el aumento en la frecuencia de sismos en este periodo se debe a la acumulación de energía en el sistema de fallas de la zona del valle de la transformación en el sureste de Oaxaca.

Reacciones de las autoridades

El Servicio Geológico Nacional (SGN) activó su sistema de alerta temprana, informando que el sismo no representa un riesgo para la población. Los funcionarios destacaron que la profundidad relativamente baja (18.2 kilómetros) indica que el evento es localizado en la zona de la zona de peligro en el subterráneo, donde los sismos suelen ser menos destructivos. Aunque el sismo no provocó daños, se recomienda a las comunidades en zonas vulnerables que sigan las recomendaciones de evacuación en caso de futuros eventos más intensos.

Comparación con eventos anteriores

Este sismo se sitúa dentro de un contexto de actividad sísmica incrementada en el Pacífico Norte. En el mismo día, se registraron otros eventos en otros estados: un sismo de magnitud 4.5 en Baja California, según el El Cronista, y siete sismos en el Valle de Mexicali en menos de 40 minutos, como informó El Imparcial. Estos eventos sugieren una mayor actividad en la zona de las fallas de la zona de la transformación en el sureste de México.

Implicaciones para el futuro

Los científicos advierten sobre la importancia de la vigilancia continua en las zonas de alta actividad sísmica. El aumento en la frecuencia de eventos puede ser un indicador de la acumulación de energía en las fallas, que podría llevar a sismos más intensos en los próximos meses. La preparación de comunidades en áreas propensas a sismos es clave para minimizar los efectos negativos de futuros eventos. En este sentido, la colaboración entre instituciones científicas y autoridades locales es esencial para la mitigación de riesgos.

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