Alerta amarilla por tormentas: preparación y consecuencias en Argentina

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Argentina está en medio de una alerta amarilla por tormentas intensas, anunciada oficialmente por las autoridades meteorológicas para las próximas 14 días. Según los datos de Meteored Argentina, se prevén lluvias de variada intensidad que, en algunas regiones, alcanzarán acumulados superiores a 70 milímetros en 24 horas. Este fenómeno tiene un impacto significativo en múltiples sectores de la economía nacional, especialmente en la agricultura, que representa un aporte de 52.900 millones de dólares al Producto Interno Bruto (PIB) anualmente.

El pronóstico detalla que el norte y el centro-este del país, como el Chaco, Formosa y Mendoza, enfrentarán precipitaciones más intensas, con acumulados promedio de 45 a 60 milímetros en el periodo comprendido entre el 11 y el 16 de febrero. En contraste, las regiones de la Patagonia y la región pampeana sur experimentarán lluvias menores, en algunos casos aisladas, con acumulados inferiores a 30 milímetros. Este patrón climático refleja la alta variabilidad del sistema climático argentino, donde factores como la presión atmosférica y las corrientes oceánicas influyen directamente en la distribución de las precipitaciones.

La alerta amarilla, activada en siete provincias, incluye a San Juan, Córdoba, Santa Fe, Misiones, Salta, Buenos Aires y Tucumán, según el informe de La Gaceta. Estas áreas están en riesgo de recibir ráfagas de viento superiores a 80 kilómetros por hora, caídas de agua abundante y, en ocasiones, granizo. Los municipios en zonas de mayor vulnerabilidad, como las pampas y las zonas rurales, requieren medidas de precaución ante la posibilidad de inundaciones y daños en infraestructuras agrícolas.

El impacto económico es notable: el sector agropecuario, que contribuye un 75% a las exportaciones globales de alimentos, está en riesgo de perder productividad debido a las precipitaciones. La producción de maíz, trigo y soja, clave para el mercado internacional, podría verse afectada por la falta de control de la lluvia. Además, las zonas con suelos frágiles, como las zonas de altas pendientes, podrían experimentar desbordamientos que afectan el suministro de agua para el sector industrial.

Las autoridades locales en las provincias afectadas han iniciado campañas de alerta, incluyendo la distribución de materiales informativos y la coordinación con el Ministerio de Agricultura y Ganadería. La actividad de monitoreo continuo es crítica para minimizar los daños, ya que el sistema climático argentino presenta una alta probabilidad de cambios repentinos en el patrón de precipitación.

Los especialistas en climatología advierten que la combinación de las corrientes tropicales y la influencia del Atlántico Sur está creando un entorno propicio para tormentas intensas. Este fenómeno no solo afecta a las zonas urbanas, sino también

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