El día 26 de febrero, el sector de controladores aéreos en Argentina inició un nuevo ciclo de paros que afectará las operaciones aéreas en todo el país. Según el cronograma oficial publicado por la Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (ATEPSA), los despegues y aterrizajes en todos los aeropuertos nacionales estarán comprometidos durante el periodo comprendido entre hoy y el jueves 28 de febrero.
Este movimiento sindical, que se considera 'legítima' por el gremio, surge como respuesta a la insatisfacción en la negociación laboral con la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA). La falta de acuerdo en la mesa de conciliación ha llevado a los controladores a rechazar el cierre de la negociación por la falta de avance en la resolución de las demandas fundamentales, como la mejora de condiciones laborales y el aumento del salario mínimo.
El impacto del paro se hará evidente en las principales ciudades del país, donde se espera una reducción en la cantidad de vuelos operados por las aerolíneas privadas y estatales. En zonas como Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Santa Fe, se anticipa que el 70% de los vuelos podrían ser cancelados o retrasados en los primeros días de la medida. Los pasajeros en vacaciones, especialmente aquellos que aún están en el periodo de vacaciones, podrían enfrentar dificultades para desplazarse, ya que el cierre de febrero está en medio de esta situación.
La medida ha generado preocupación en el sector aeroportuario, donde se han registrado ya más de 1.000 reclamos desde el inicio del conflicto. Además, se espera que el paro afecte a más de 20.000 empleados en el ámbito aeroportuario, lo que podría provocar una caída del 15% en las operaciones aeroportuarias en el corto plazo.
El gobierno nacional ha expresado que está trabajando en una solución rápida para minimizar el impacto en el transporte aéreo, pero ha indicado que la negociación con el gremio se hará en el marco de un acuerdo que respete los derechos laborales y las necesidades del sector.
Los controladores aéreos, cuyo trabajo implica una alta responsabilidad en la seguridad y eficiencia de las operaciones aéreas, están en una situación crítica. El paro no solo afecta a los pasajeros, sino también a las empresas que dependen de la continuidad del servicio aéreo, como las empresas logísticas y las empresas de transporte internacional.
Para los afectados, se recomienda planificar con anticipación, ya que el paro podría prolongarse más allá de la semana inicial, dependiendo de la evolución de las negociaciones. Los pasajeros en vacaciones deberán estar atentos a las actualizaciones en tiempo real de las aerolíneas y los aeropuertos, ya que el cierre de febrero está en medio de esta situación.