El clima de Mendoza, conocida por su variabilidad térmica debido a su ubicación en la punta de la cordillera andina, presenta características únicas que influyen en las condiciones atmosféricas durante el mes de marzo. Según el pronóstico de la Comisión Nacional de Meteorología y Geofísica (Clima), las temperaturas máximas en la ciudad de Mendoza se estiman entre 12 y 14 grados Celsius, mientras que las mínimas oscilarán entre 5 y 7 grados. Este patrón se debe a la influencia de las corrientes frías del sur que llegan desde la región de la Patagonia, combinada con la elevada altitud de la ciudad, que alcanza 2.600 metros sobre el nivel del mar.
La predicción para el 2 de marzo de 2026 incluye condiciones de clima seco con una probabilidad baja de precipitaciones, alrededor del 10%. Esto se debe a que el sistema de baja presión que se ha establecido en el área norte de la región no ha generado condiciones de lluvia intensa. En los alrededores de Uspallata, el pronóstico indica temperaturas máximas de 25°C y mínimas de 10°C, lo que refleja la variabilidad en las áreas más bajas de la región.
Los análisis de los científicos destacan que el impacto del cambio climático en las regiones de alta montaña como Mendoza se ha incrementado en los últimos años. La reducción en las capas de nubes y el aumento en la temperatura promedio han llevado a un aumento en las temperaturas diurnas, afectando la producción de hielo en las zonas más altas. Este fenómeno es clave para entender la dinámica climática en la región, especialmente durante el invierno y la primavera.
Además, el sistema climático de Mendoza es particularmente sensible a las variaciones en la presión atmosférica. El aumento en las corrientes tropicales en el Pacífico tiene un efecto indirecto en la región, pero en este momento, la influencia principal proviene de la actividad del sur de la región. Los especialistas advierten que, en las próximas semanas, podría haber un incremento en las temperaturas máximas debido a la mayor actividad de las corrientes frías.
Es importante destacar que, aunque el clima de Mendoza es generalmente seco en la mayoría del año, en los meses de febrero y marzo, el aumento en la actividad de las corrientes frías puede llevar a condiciones más variables. La combinación de factores geográficos, como la altitud y la proximidad a la cordillera, determina la diversidad de las temperaturas en la región.